Una vuelta de página
Cuando un escritor publica una buena historia, dicen que el mayor temor que afronta es que su próximo libro no sea “el hijo menor” del pasado gran éxito editorial. Para que su nueva creación se despegue totalmente de aquel, es necesario cerrar por completo la historia anterior, dejando atrás a sus protagonistas, contextos geográficos, conflictos y demás personajes secundarios. Si el escritor no logra separarse y desvincularse de todo aquello que lo llevó a escribir en el pasado, no podrá ahora crear otro escenario en el que nuevos personajes participen de una historia original y única que no esté contaminada de aquello que el público ya disfrutó, aprobó, y por lo que pide más –nunca más de lo mismo-.
También, cuando se da una vuelta de página en la vida, se cierra una historia y es preciso dejarla atrás para volver a empezar una distinta, con otras personas, en otro lugar, con otros conflictos y situaciones, esperando que, por sobre todo, tenga un buen comienzo, un desarrollo con mucho contenido, aunque siempre un final totalmente incierto. Porque en la vida, ningún escritor sabe cómo terminará cada historia -ni siquiera cada capítulo-. Sólo conoce las intenciones y actitud con la que la empieza.
María Izquierdo